Servicio de Correrías


Estableciendo el servicio de correrías (14 de junio de 1853)

Tercer Sección. Circular –

Diseueltos ya los depósitos de instrucción, establecidos los nuevos puestos en todas las provincias del Reino y reforzados otros, el servicio del Cuerpo ha recibido una considerable mejora por su aumento y, por consiguiente, debe responder a ella con la perfección de él. El de las carreteras generales se presta ya con alguna exactitud, pero el del interior del país necesita mejoras.

La Guardia Civil, con los 9.636 hombres que cuenta haciendo el servicio, ya en la revista del presente mes, puede empezar a asegurar la tranquilidad de los campos, y aun la de aquellos pueblos y comarcas en que no presta su servicio continuo.

Afectos todos los pueblos y casas de campo a un distrito perteneciente a un puesto del Cuerpo, tiene esta obligación de recorrerlos según mi Circular de 9 de septiembre de 1851, en el período que en la misma se señala. Este servicio es el más importante, para los puestos que no están situados en las carretaras que recorren los carruajes públicos; por consiguiente, en los diarios de servicio, desde la tercera semana del presente mes, se han de anotar las salidas periódicas que cada puesto haya hecho durante el período de ella, y los pueblos del distrito que haya recorrido, marcando los pueblos del distrito que haya visitado, pues además de la gran confianza que inspira al país ver el correaje amarillo del Cuerpo, este puede a la vez averiguar la existencia de los desertores y prófugos de sus correrías.

Este servicio es de mayor importancia que el que algunas veces se presta rondando el pueblo en que esta establecido el puesto, servicio de poquísima utilidad, y que roba un tiempo precioso a los individuos del Cuerpo, que se podría emplear en recorrer los caminos, registrar los montes y bosques, visitar las casas de campo y perseguir a cualquiera desconocido, si hubiese noticia de haberse presentado en ellas, o haber sido visto por sus dependientes.

En el mes de julio próximo no debe haber sierrar ninguna por frondosa que sea, no debe haber monte por espeso que parezca, sin que no se haya presentado el sombrero de la Guardia Civil. Era antigua costumbre de España saberse que en el monte tal, o el bosque cual, habitaba un desconocido de tanto o cuango tiempo, de los que vivien del país, tomando un alimento de los hatos de los pastores, exigiendo a los trabajadores el mismo pan que llevaban para comer; pues todos esos deben ser perseguidos por la Guardia Civil; y si no en un mes, en dos, o en veinte, esta no debe desistir hasta lograr su exterminio.

Los Comandantes de línea y Secciones, cuando recorren las suyas respectivas, y las parejas en las correrías, deben tomar continuas noticias de esta especie de malhechores, y no descansar hasta lograr la prisión o exterminio. El aumento de la Guardia Civil debe dar por resultado la completa seguridad del país. Del recibo de esta Circular me dará usted aviso, manifestándome cuanto se le ofrezca y parezca, para llegar al logro de este objeto.

Dios guarde a V. muchos años.

El Duque de Ahumada.

Primera mención de las correrías

La primera mención a las CORRERÍAS, es en la cartilla fundacional de la Guardia Civil publicada en 1845

cartilla-guardia-civil Cartilla Fundacional de la Guardia Civil

Es en el artículo 11 del capítulo II SERVICIO EN LOS CAMINOS primera-mencion-correrias

Como curiosidad, en el artículo 2 dice que los que presten el servicio de camino irán siempre a diez o doce pasos para no poder ser sorprendidos y protegerse mutuamente.